201402.13
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Salarios: el Gobierno frente a la encrucijada de "patear la pelota" con sumas fijas o poner nuevo techo a paritarias

El acuerdo salarial docente abrió grietas en filas oficialistas. Es seguido muy de cerca por empresarios, ya que lo que se pacte será referencia para otros sectores. Están quienes proponen una negociación provisoria y aquellos que impulsan un “decretazo”. El dilema K de utilizar sueldos como ancla

salariosLas negociaciones salariales se convirtieron en una Caja de Pandora que el Gobierno deberá abrir en los próximos días, cuando defina el nuevo piso salarial para cerca de 1 millón de maestros en todo el país.

Este acuerdo resulta clave y es seguido muy de cerca por todo el arco empresario, porque suele ser tomado como referencia para las futuras negociaciones, dado que el Estado es el que oficia de empleador.

Se trata de una paritaria que en los últimos dos años disparó medidas de fuerza y ahora provoca grietas en las filas oficialistas, entre quienes proponen negociar un acuerdo provisorio y aquellos que amenazan con cerrarla por medio de un “decretazo”.

Cualquiera sea el final de la disputa, lo cierto es que impactará de lleno en las cajas de las provincias, afectadas por el endeudamiento y la insuficiencia de fondos enviados por la Nación.

Y, por otra parte, será tomada como una señal en el sector privado, que esta semana volvió a reclamar “una estrategia coordinada”, a la espera de que la Rosada fije un “parámetro” de cara a los acuerdos de los metalúrgicos, camioneros, albañiles y empleados de comercio, entre otros gremios de peso.

Pero, sobre todo, forma parte del arranque de un 2014 que promete una mayor conflictividad en materia laboral, tal como lo sospechan empresarios y lo advierten sindicalistas.

La incertidumbre económica, agravada por la devaluación y la inflación, llevó a un endurecimiento del Gobierno frente a los reclamos gremiales.

En la última reunión, la Presidenta le ratificó al titular de la CGT oficialista, Antonio Caló, que las paritarias serán anuales y “libres”, con la condición de que los reclamos no superen el 25%.

A cambio, el metalúrgico se llevó el permiso para revisar los convenios, en el caso de que se modificara el escenario, y la promesa de un mayor reintegro de fondos a las obras sociales. “Tenemos las manos libres”, confiaron a iProfesional desde la cúpula de su gremio.

En su anterior discurso por cadena nacional, Cristina Kirchner retó a Caló in situ por afirmar que “los salarios no alcanzan para comer” y le reprochó su falta de acompañamiento a los “precios cuidados”.

Sin embargo, el reciente acercamiento no logró apaciguar los ánimos en todos los sectores. Lejos de moderar su postura, los maestros interpretaron el mensaje de Cristina como un aval a sus reclamos.

“(La reunión con la CGT) nos favorece porque (la mandataria) dice que no hay tope y que puede haber cláusulas (de revisión). Para nosotros es beneficioso y va a ser un argumento que consideraremos para nuestra paritaria”, dijo a este medio la titular de la central de educadores mayoritaria (Ctera), Stella Maldonado.

Los gremios docentes reclaman una suma transitoria para llevar el salario inicial docente de $3.400 a $5.500. La cifra representa un aumento del 61%- e implica firmar un “acuerdo corto”, en lugar de un convenio de 12 meses enmarcado en la pauta oficial, tal como presiona el Gobierno.

Pero las provincias lo rechazan. Los ministros de Economía de 15 gobernaciones, lideradas por Buenos Aires, convalidaron el tope del 25% en un encuentro realizado esta semana, del que también participó la Ciudad.

Ajustar o no ajustar, esa es la cuestión
El combo de demandas peticionado por los gremios de la educación está lejos de ser un caso aislado. Más bien, responde a la estrategia defensiva que han adoptado diversos sectores laborales para paliar la pérdida de poder adquisitivo.

Se trata de una salida que reaviva el temor en el empresariado a que se repita la dinámica de los ´80, cuando los salarios se indexaban al ritmo de la inflación y que, de extenderse a otras actividades, terminará por hacer quebrar el esquema vigente de negociaciones, asentado en discusiones de carácter anual y, en su mayoría, sin posibilidad de reapertura.

Si eso pasara, el Gobierno perdería su última ancla para contener los precios y erosionaría la ventaja que supuso la devaluación para los sectores exportadores, a los que a través del ajuste cambiario se alentó a generar divisas para aliviar la caída de reservas del Banco Central.

“En la medida en que el Gobierno deje que existan sumas puente, estos ejemplos se van a replicar en todos los sectores y después no va haber resto para la paritaria”, advirtió el abogado de empresas Julián De Diego.

Así las cosas, la negociación con los docentes plantea un dilema “shakeaspeariano” que ya abrió fisuras dentro del Ejecutivo.

El propio jefe de Gabinete reconoció la encrucijada al asegurar en estos días que “existen distintos cursos de acción” en la discusión salarial del sector educativo.

“Pueden haber mecanismos de acuerdo informal de comunicación formal”, sostuvo, como así también “mecanismos de comunicación unilateral de las partes”, en una clara referencia a “la fijación de un piso” por parte de las autoridades.

En el Ministerio de Trabajo creen que un monto fijo “a cuenta”, tal como pide la dirigencia docente y aconseja un sector de la UIA, permitiría ganar tiempo hasta tanto se retome la discusión salarial.

Y contribuiría a despejar el escenario económico sin necesidad de recurrir a un ajuste ni profundizar el malestar gremial.

De alguna manera, es lo que ha venido haciendo la cartera laboral, no sin amenazas de paro, con los bancarios, petroleros, aceiteros y colectiveros.

Sin embargo, la política de “patear la pelota” genera rechazos en el ala dura del kirchnerismo. Su miedo es que haya un “revival” de las sumas “puente” y se generalicen los planteos gremiales que apuntan a “trimestralizar” las paritarias, como lo volvió a proponer este fin de semana el titular del sindicato metalmecánico (Smata), Ricardo Pignanelli.

Por ello, en su lugar, prefieren ir “a lo seguro” y cerrar el acuerdo para los docentes por decreto. Después de todo, la imposición de un “techo” le permitió al Ejecutivo en los últimos años fijar uno de los pisos salariales más bajos de todos los convenios, limitar los recursos destinados a Educación y descomprimir por esa vía las arcas fiscales de las provincias.

En esta hipótesis, el conflicto político pasaría a las provincias, donde una vez fijado el piso por la Nación los gobernadores serán quienes deberán enfrentarse a los sindicatos locales con un clima más caldeado.

Caja de Pandora
Detrás de la pelea abierta, el problema de fondo que enfrenta la Rosada es que ni los acuerdos provisorios ni el cierre compulsivo garantizan una solución duradera.

Por el contrario, hay quienes advierten que tanto una como otra tentativa -al igual que el artefacto de la mitología griega que tenía en sus manos Pandora- corren el riesgo de complicar los planes del Gobierno de transitar este 2014 sin nuevos sobresaltos.

“Hay diferencias en Nación, pero las dos partes tienen razón. Si hacés suma fija y renegocias en tres meses, generás inestabilidad y asumís que va a haber inflación. Y si das un 23% por decreto, dejás a todos afuera y alentás el conflicto”, advirtieron a iProfesional fuentes de la cartera laboral del Gobierno bonaerense.

La lectura que hacen por lo bajo en la administración de Daniel Scioli coincide con el pronóstico pesimista anunciado por la consultora Ecolatina que en un informe reciente alerta sobre “los riesgos de la nominalidad ascendente”.

“Dado que esperamos que la depreciación del peso y las tarifas suban a un ritmo elevado en 2014, al Ejecutivo le queda operar sobre los salarios para contener los precios”, pronosticaba en enero el economista Ricardo Lavagna, de Ecolatina.

Pero acto seguido recordó que “la estrategia de ajustar por ese lado ya se intentó en el pasado y fracasó. Exacerba la puja distributiva y si es realmente exitosa implica una caída de los salarios reales induciendo a una recesión por menor consumo”.

Paradójicamente, este es el escenario al que tanto temía Axel Kicillof en el 2011, cuando todavía no era ministro de Economía y advertía que el Gobierno era acosado por el fantasma de “la vuelta al endeudamiento externo o la devaluación con ajuste fiscal y salarial”.

Para el joven funcionario, ambas opciones constituían “falsas salidas para la encrucijada actual, que lejos de permitir un avance no harían más que cargar sobre las espaldas de los trabajadores el peso del retroceso de la economía, como tantas veces ha ocurrido en las últimas décadas”. Ahora el ministro deberá enfrentarse a esta suerte de encrucijada

Fuente: texto y foto publicados por IProfesional (13/02/2014)