Impuesto a las Ganancias: la compleja definición de “devengado”

por

RICHARD L. AMARO GÓMEZ

Para el caso de un sujeto empresa, ¿dónde podemos corroborar la definición de devengado a fin de imputar los ingresos y gastos empresariales?

Recordemos que la ley del impuesto a las ganancias (en adelante, LIG) estableció para la primera categoría (renta del suelo) y para la tercera (renta empresarial) el criterio de lo devengado para la imputación de ingresos y gastos al período fiscal. Aunque también estableció ciertas excepciones.

Sin embargo, como la LIG no estableció una definición del concepto de lo devengado, un interrogante que fue surgiendo fue si correspondería utilizar el concepto contable para suplir esta ausencia.

Si bien esto parecía viable, tanto la jurisprudencia como la doctrina fueron distinguiendo el devengado contable del impositivo, por entender en general que ambos cumplen diferentes finalidades estemos en un ámbito u otro.

Lo cual a mi entender resulta razonable, dado que considero que existen discrepancias entre ambos conceptos si nos situamos en un ámbito u otro.

En este marco, fue recién en el 2011 que la Corte Suprema de Justicia de la Nación en la causa “Compañía Tucumana de Refrescos SA“ (fecha: 24/5/2011) delimitó el concepto de lo devengado al sostener, en líneas generales y básicamente, que son los hechos jurídicos los que deben acaecer para que se perfeccione la causa que hace nacer la obligación de pago, con exclusión de toda otra circunstancia.

Dichos en otros términos, interpretó en el caso concreto que todo el gasto realizado en virtud de cada contrato debía deducirse al momento en el que se generaran los presupuestos a los que tal erogación atiende. De esta manera consagró el concepto del devengado jurídico.

En otras palabras, el devengado es el momento en que se produce el origen de un derecho de naturaleza patrimonial, siempre que no haya una condición que lo torne inexistente. El concepto tiene una vinculación directa con el momento en que acaecieron los hechos jurídicos que son su fuente.

Luego, y en este mismo sentido, se expidió en las causas “Asociart SA” de fecha 6 de mayo de 2014, en la causa “Cía. de Radiocomunicaciones Móviles SA“ de fecha 1 de setiembre de 2015, y recientemente en la causa “Tecpetrol SA” del 12 de setiembre de 2017.

En resumen, vemos que mientras la contabilidad debe seguir el devengado contable, que es más bien un devengado del tipo económico, donde lo que importa son los hechos económicos que dan lugar al derecho o a la obligación, impositivamente se debe seguir el devengado jurídico que es más bien un devengado del tipo jurídico, donde lo que hay que considerar son los hechos jurídicos que constituyen la génesis de un derecho o de una obligación.

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