202008.05
0
2

¿Cómo quedaron los inmuebles rurales en Bienes Personales?

Con la proximidad de las fechas de vencimientos para la presentación de las declaraciones juradas de ganancias y bienes personales, surgen algunas dudas a la hora de la liquidación. En esta ocasión nos centramos en el siguiente interrogante: ¿cómo quedaron los inmuebles rurales en bienes personales?

Recordamos que en el año 2018, a través de la ley 27480 (BO: 21/12/2018), hubo modificaciones en el texto legal de la ley del impuesto sobre los bienes personales, modificando, entre otras cuestiones, el artículo 21, referido a la exenciones en el impuesto.

EXENCIÓN DE LOS INMUEBLES RURALES

Se sustituye el texto del inciso f) del artículo 21 de la ley, que se refiere a las exenciones del impuesto, disponiéndose, a través de su nueva redacción, la exención de los inmuebles rurales cuyos titulares sean personas humanas y sucesiones indivisas, cualquiera sea su destino o afectación.

Se destaca, entonces, que para que proceda el beneficio se deben verificar las siguientes condiciones:

a) Que se trate de bienes inmuebles rurales: carácter otorgado al inmueble de acuerdo al catastro correspondiente.

b) Que la titularidad de los inmuebles rurales corresponda a personas humanas o sucesiones indivisas. Si bien el beneficio no alcanza a los inmuebles rurales cuya titularidad corresponda a personas jurídicas, estas no se ven incididas por el impuesto al no ser consideradas sujetos del respectivo gravamen.

Siendo estas las únicas condiciones, se destaca que resulta ahora irrelevante el destino o la modalidad de explotación del inmueble rural, ya que, independientemente de la modalidad de utilización o explotación del mismo, siempre corresponderá el beneficio.

Esta nueva exención resultará de aplicación a partir del ejercicio fiscal 2019 y siguientes.

Recordemos que la exención en el impuesto de los inmuebles rurales originó diferentes interpretaciones entre los contribuyentes y el Organismo Fiscal(1)(2). A través de diferentes pronunciamientos, se advierte que en muchos de ellos el Organismo Fiscal interpreta que el beneficio les corresponde únicamente a los inmuebles rurales cuyos titulares son personas humanas (o sucesiones indivisas), ya sea que los mismos se encuentren inexplotados, o bien arrendados o alquilados, pero de ningún modo afectados a una explotación (entendiéndose por explotación las definiciones conocidas al respecto(3)).

Con la nueva redacción establecida en la modificación legal ya no existirán dudas acerca de la aplicación del beneficio a los inmuebles rurales a partir del ejercicio fiscal 2019, aunque habrá que ver cómo se resuelven los conflictos pendientes aplicables hasta los ejercicios fiscales 2018, inclusive. La modificación legal que se analiza, ¿confirma el criterio de reconocer el beneficio sea cual fuere el destino o la afectación del inmueble rural? O, por el contrario, ¿se podría entender que era necesaria la reforma legal para aplicar el beneficio sin la restricción y, por lo tanto, prevalece el criterio fiscal?

Para desarrollar este tema, ponemos a disposición la doctrina “Las recientes modificaciones en el impuesto sobre los bienes personales”, de los autores Félix J. Rolando y Paola E. Dreiling.